El “Desafío Comunicacional” consiste en aggiornar o actualizar las tareas o conceptos para desarrollar un plan comunicacional moderno y ágil, acorde a la velocidad que tienen los nuevos canales de comunicación.
Lo esencial o clave para las relaciones personales es que logres ser competente, pero es una actividad que se debe realizar con pasión y poseer las siguientes habilidades comunicativas:
Escucha activa, Respeto, Leer, Lenguaje Verbal, Validación Emocional, Lenguaje No Verbal, Resolución de Conflictos, Credibilidad, Capacidad de Persuasión, Negociación y Empatía.
¿Ya analizaron cuales poseen del listado? Es interesante ver el resultado y saber dónde nos encontramos, lo bueno, es que estas habilidades comunicativas se pueden aprender. Por ello, la importancia de tenerlas presentes y adquirir aquella que les esté faltando.
Antes de adentrarnos en el desafío que tenemos por delante es importante entender y tener presente que persuadir no es manipular, es importante comprender esta diferencia para no confundir, ya que la persuasión es un medio por el cual las personas interactúan unas con otras conformando una versión de la realidad, la cual puede ser personal (privada) o compartida con la sociedad, para ello deberán cambiar actitudes y conductas de forma recíproca hasta conseguir su objetivo. Mientras que la manipulación busca obtener un resultado mediante subterfugios y lo único realmente importante es satisfacer nuestros propios intereses generando la respuesta deseada por parte de nuestra audiencia.
También debemos tener presente que analizamos las generaciones y las audiencias para generar nuestros mensajes, pero hoy ya no alcanza con esa segmentación dado que tenemos que comunicar para los grupos de interés. En estos tenemos miembros de todas las franjas etarias, lo cual vuelve un reto aun mayor la tarea a desarrollar.
En la actualidad y con la innovación tecnológica sufrida en las últimas tres décadas, ya no podemos seguir hablando de los tres elementos tradicionales de la comunicación: emisor, mensaje y receptor porque han quedado desfasados en el tiempo, es por ello que planteo tres nuevos tales como: concepto, medio y usuario/a.
Siempre que se intenta salir de la zona de confort como está de moda decir ahora, es visto con malos ojos por aquellos que no se actualizan o no buscan aggiornar sus conocimientos a los nuevos tiempos, por ende les resulta más fácil denostar a quien impulsa los cambios que al cambio en sí. Pero eso nunca debe ser una barrera para estar generando nuevas visiones y definiciones para enriquecer la comunicación y como consecuencia a quien desarrolla dicha tarea.
Para llevar adelante esta nueva forma de analizar los elementos de la comunicación, se debe comenzar por transformar el mensaje en un concepto para poder ser codificado según la necesidad que se tenga al momento de reproducirlo. Trabajarlo nos da una amplitud para poder volcarlo según la necesidad y la variable a tomar para difundirlo, siendo estas medio y usuario/a.
Cuando nos referimos al medio, estamos hablando de los soportes o herramientas, tanto de lo tradicional o como de las nuevas tecnologías. Este incluye los medios audiovisuales como la radio y la televisión; los gráficos como periódicos y revistas, los publicitarios como volantes, folletos, cartelería, entre otros y los digitales. En estos últimos encontramos internet y todas las redes sociales como Facebook, twitter, instagram, pinterest, whatsapp, entre otras. Ante tanta diversidad de posibilidad de medios a utilizar es vital trabajar un concepto, este se decodificara de forma distinta según el soporte seleccionado. A este lo denominamos medio y es la herramienta o plataforma a utilizar según a que usuario/a deseamos llegar.
Es importante realizar una clasificación de los medios y enmarcarles en cuatro tipos, los audiovisuales, los impresos que en la actualidad están perdiendo presencia por la aparición de las nuevas tecnologías, los radiofónicos y los digitales que son utilizados en todo los elementos tecnológicos desarrollados en las últimas décadas, estos nos permiten acceder a plataformas y herramientas (redes sociales). Conocer cada tipo de medios nos permite saber cuándo es conveniente la utilización de uno u otro.
A todo lo antes analizado le debemos sumar ni más ni menos que nuestro público objetivo o usuario/a, que nos marcara el medio que debemos utilizar para llegar con nuestra propuesta a quien está saturado de información y promoción de todo tipo de productos y servicios. El reto es que nuestra propuesta le resulte de interés. Para lograr este cometido debemos poner en práctica los diversos métodos y estrategias, lo primero es definir el Público objetivo o target, que es un recorte demográfico y conductual de un grupo de personas que elijemos (votantes o followers) de nuestro espacio o candidato/a y en las que se centrarán las acciones de comunicación.
Debemos seguir los siguientes ítems o datos para crear nuestro público: Edad, Género, Ubicación, Formación educativa, Poder Adquisitivo, Clase Social y Hábitos de consumo.
Estos son los puntos básicos para la definición de público objetivo, que es el primer paso de la creación de una estrategia de comunicación, luego debemos considerar los cambios comportamiento de las personas, la relación con quien se postula, entre otras. El gran interrogante es entender ¿cuáles son los factores que hacen que las personas les voten o sigan?
“Lo más importante en comunicación
es escuchar lo que no se dice.”
Peter Drucker
D.I. Flavio M Diez
RR.PP. – Esp. en Comunicación
Director de QuintinaRRPP
@quintinarrpp
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